7.5.08

La tercera palabra... (dos)

No habia retorno en tus palabras, ni inseguridad, ni siquiera atisbé ninguna huella de esa soberbia que a veces te poseía.Quise colgar, pero no pude.Seguía escuchando una respiración agitada, que no interrumpía sino que acompasaba el movimiento mientras mis dedos seguían follándome sin piedad alguna.


Exhausta, derrotada de luchar contra las olas de placer que me embriagaban: Grité.Grité tan fuerte, tan desde dentro, que me vacié de agua, de sales, de aire, de rabia.

Al otro lado sólo silencio.

Respiré hondo unos segundos, y haciendo acopio de fuerzas, de ganas y dejando de un lado las palpitaciones concentradas ya en el punto más central de mi cabeza... Acerté a contestar:
-Gracias.

En el silencio metálico, intuí una sonrisa escondida, como esas que recordaba de ti.

No pude seguir a la espera. En la paz de mi cuarto vacío, de olores de sexo el ambiente cargado... Colgué, me tapé, sacudí el recuerdo, no volví a usar mis dedos, cerré los ojos: me dormí.

22.4.08

La tercera palabra


No creí que esa noche, precisamente esa, tus pensamientos traspasaran el umbral de las calles, las paredes, las esquinas, las ventanas, los patios hasta llegar a otorgarme el latigazo impredecible de la lujuria onanística.
Ni siquiera pensaba en ti mientras cenaba. Habían pasado... creo que un par de meses desde el último encuentro que tuvimos. Ya dos meses. Y en ese intervalo nos habíamos olvidado de eso bueno que teníamos, lastimando los recuerdos con palabras sucias, pero de esas sucias que ensucian también el alma.
Ya ni siquiera me quedaban lágrimas.

Me acosté desnuda. No te lo digo para que te pongas cachondo, no esta vez, simplemente hacía calor aquella noche y ya sabes que me gusta dormir con una sábana encima. Agotada pero inquieta, de repente pensé en tus labios. No, mejor no me preguntes por qué. Como invadida de algo que no había sentido jamás, completamente perdida en tu boca irreal, sentía que la sabana luchaba por tomarme.

Moví mis brazos, inevitablemente me abrí de piernas: y sentí tu voz. Sí. Me estabas hablando. Rápido alcancé mis pezones, con los ojos cerrados, duros, enrojecidos por los pellizcos que me obligabas a hacerme.
Dura, perversa, mi mano seguía tus designios que en sueños o qué se yo de donde salían, me decían que siguiera follando lo que hacía ya dos meses tu no podías follarte: mi mente.

Completamente exhausta, mis manos segúían esas órdenes malvadas, apresando mi s muslos, apretando, acriciando ese punto que tanto te gustaba lamer. No, esta vez no era necesario utilizar juguetes, mis dedos como serpientes, llegaban hasta donde jamás en mis noches en vela habían llegado.

Gemía. Sé que gemía. Loca, desatada, como nunca. Eras tú quien me movía.
Estaba desnuda.
Estaba medio dormida.

Y sin dejar de correrme, mojando sábanas, dedos, colchón... sonó el teléfono.
No podía pensar en otros labios, no podía parar, y no quería.

Sólo te escuché decir:
Yo lo sabía.

14.4.08

Soñé...


Me miró como quien mira al cielo
cuando las nubes negras empiezan a poblarlo
y resolvimos el encuentro con las persianas bajadas
con las cortinas cerradas.
En la oscuridad buscada descubrimos brillos de silencios con los besos,
lenguas, bocas, aferrando las piernas al abismo.
Cuando se marchó sentí su olor huyendo.
Subí las persianas, abrí las cortinas...
Y a la luz del día soñé que fué un sueño.

9.4.08

He sentido tu risa

He sentido tu risa justo ahí, liada en las cortinas.
Y el tintineo suave de aquel cascabel verde.
Y durante un solo instante me he recordado a tu lado.

He sentido tus ojos clavandose en mis dedos, y de repente en blanco... me quedo sin palabras.
Será porque esos momentos mágicos aún me acompañan cada día.

He sentido tu abrazo cuando me he acostado, la música sonaba, la guitarra guardada...
No sé ni qué contarte!!!

He sentido que estabas... y así te hablo ahora, como si me miraras...

8.4.08

Mi juguete

Has jugado a decirme que llegabas en seguida... y me volvía loca viendo que no venías.
Estrené dos conjuntos
de esos que te gustan de lencería...
Me envolví entre las sábanas.. desesperada.
Y cuando ya no esperaba... Apareces.
Empapado de lluvia, desnudándote despacio, el pasillo se llena de ropa y juegas al escondite, te metes en la cama, y me haces cosquillas.
Jugamos con tus reglas? o pongo yo las mías?
No me dejas moverme, y encuentras mis juguetes... y me dices: quiero ver como sudas...
Y me pierdo enseñándote cómo mientras no estabas aprendí a gozar así, sola...
Mientras miro a tus ojos, y tu boca nerviosa, se encienden tus dedos y me obligan parar:
dime qué prefieres. y te cojo la mano... y te invito a probar...

Mira... Tú eres mi juguete favorito.

4.4.08

El impulso

Y las piernas: que siguen su impulso
y se mueven obscenas como si estuvieras aquí.
Y aferrando mis manos a la cama sólo yo misma rozo, y sigo...
y el impulso,
y el gesto,
y la fuerza,
y el gozo,
y el diluvio
y el lloro
y el gusto

... ahora me impulsan...

A dormir.

1.4.08

Chocolate...

Apeados de un viaje que nos llevaba al infierno de no poder, de no encontrar, de no sentir más que la desesperación oscura de lo inalcanzable, volamos en silencio y solos.
Probamos mil maneras de caminar descalzos.
Nos tapamos los ojos.
Nos cerramos la boca.

Y una tarde de lluvia nos encontramos juntos, buscando en los jardines las flores que dejamos marchitar.

Nos hablamos callados.
Nos miramos dormidos.
Volvimos nuestras manos... Conciéndome yo. Conociéndote tú. Sabiéndonos del otro más que nunca. Paladeando versos con sabores dulces: chocolate, chocolate....
Nos besamos desnudos.
Nos sentimos rendidos.
Y mientras con tu lengua prodigiosa haces de mi tu hembra, y mientras pared, cama, suelo, sofá, telas huelen tanto a tu cuerpo como al mío. Impregnado en sudores, te atreves a jurarme que si vas a mi lado no habrá ya ningún tren que no cojamos.




Latigada de sueños, las sábanas mojadas... todavía tengo en mis labios el sabor del chocolate de la última vez.


27.3.08

Provocando

Buscas cada palabra y cada gesto
aprovechando el tiempo
me provocas.
Tu lengua se mueve
tus ojos no me dejan
tregua.
Pareces despistada
mientras yaces tumbada
y te pones de espaldas
a mi.
Y tu culo me roza
y te mueves nerviosa
y escucho tus risa.
Me toca a mi.
Pero vuelves a hacerlo
y con esa mirada
mientras chupas...

Ya perdí mil batallas... otra más esta noche
que provocas.

25.3.08

Contigo ni conmigo

No sé qué hacer contigo ni conmigo.
He dejado mil flores en la puerta, y la luz del sol las alimenta.
Pero aquí el frío y la lluvia son constantes.
Me derretí contigo aquella noche.
Probé de madrugada tus fluídos.
Y ahora no sé que hacer conmigo ni contigo.

Y eso que todavía recuerdo tu silencio
(pero no es suficiente)
mientras suaves gemidos salían de mi boca
aprieto contra mí las sábanas mojadas
intentando no olvidar más de la cuenta.

Pero el espejo me devuelve verdades reflejadas.
Y mi cuerpo esta noche necesita un abrigo.
Porque después de mil noches...
No sé que hacer contigo, ni conmigo.

19.3.08

Sed felices


Y disfrutad la entrada de la primavera como merece....

(con fresas...)



Nos veremos a la vuelta.
Lu



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