28.3.06

Mátame (1)

"Y morirme contigo si te matan,
y matarme contigo si te mueres,
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren"
No suelo preguntarme nunca hasta dónde podría llegar por un hombre. Siempre he creído que el amor es algo efímero, que con el tiempo, sin dudarlo, muere. Pero no he llegado a estar tan enamorada como para creer que podría perderme por alguien hasta llegar a ser para siempre.

Pero la razón me juega malas pasadas cuando se trata de resistirme ante la seguridad de un hombre: es eso lo que me pierde.

Cuando conocí a Pedro tenía 18 años. En aquella época frecuentaba por primera vez el mundo de los chats de sexo, me excitaba muchísimo cuando nicks masculinos me abordaban con frases explícitas, y me invitaban a compartir algo más que una conversación "al uso".

Pedro me "entró" como un caballero, muy correcto y educado, de hecho ni me fijé en él, le contestaba con monosílabos y no le prestaba demasiada atención. Hasta que después de un rato sin obtener respuesta a sus preguntas me dijo:

"Me gustaría domesticarte, perrita de 18 años"
Automáticamente salí de todos los privados y canales donde había entrado y me dediqué única y exclusivamente a él. A leer lo que quería de mí. Y consiguió lo que quiso, lo tuvo: una perrita de 18 años, completamente a disposición de un hombre de 50.
Aprendí muchas cosas de mi relación con Pedro.

Más adelante, me pasó algo parecido con Daniel. Daniel era un chico normal, amigo de una amiga, al que conocí una noche de jueves.

La noche del jueves se presentaba bastante animada, acudimos al pub de moda en aquella época y había material más que irresistible para una perrita en celo como yo.
Bailé con todos y cada uno de los chicos allí presentes, alguno quería más, pero todavía no sabía por cual decidirme.
Miré a Daniel, en la barra, observando. De repente me miró con unos ojos que jamás olvidaré, vino hacia mi, me agarró fuerte del brazo, y me llevó a una esquina del local. No dijo nada, me plantó un beso en el que me metió su lengua hasta la campanilla y empezó a restregar su polla con mi falda. Me retiré, le pegué una bofetada y me dijo:

"Eres la puta que siempre he querido para mí solito"
Y entonces fuí yo la que le besé con lujuria y la que no se separó de su polla en todo ese fin de semana.

Y es que la seguridad de un hombre, ME MATA.



26.3.06

Instintos

Ayer hablaba con una amiga acerca de nuestras últimas experiencias sexuales.
Antes de ayer comentaba con Él el rol de la mujer en el sexo.
Hace unos días, con otro de mis ex-polvos, entre risas y copas de vino estuvo alabando mis dotes sexuales.
Y hoy, acabo de hablar por teléfono con Beatriz y me ha estado contando su fin de semana de sexo "desenfrenado" con su nuevo chico.

Es muy relativo eso del sexo "desenfrenado". Porque para ella probablemente sea desenfrenado algo que yo practico a menudo y que quizá es como una rutina.

El comportamiento de la mujer en el sexo, el rol, no sé exactamente como se aprende. En mi caso, mi familia no ha tenido nada que ver en mi visión liberal del sexo.
Tampoco mis amigas, a las que considero bastante tradicionales, han intervenido en mi liberación sexual.
Pueden ser mis numerosas experiencias sexuales con hombres distintos las que me han ido enseñando a ser espontánea, a no cortarme en nada, a preguntar si gusta o no gusta, a interpretar miradas, movimientos, gestos...

Mi amiga me comentaba que la última vez que su marido y ella lo hicieron, ella, en un ataque de sexo y de pasión le gritó: "Callate y fóllame" y a él lo único que se le ocurrió fué preguntarle "Cariño, ¿qué te pasa? ¿Estás bien?".

Comportarme como una auténtica zorra en la cama, como si fuera el último polvo que voy a echar en mi vida, entregándome en cuerpo y alma, dejándome llevar, no decir No a nada que no he probado y comentar qué me apetece y qué no, son mis máximas en cualquier relación sexual.

Cuando Bea me dice "Mario es una máquina en la cama, hacemos todas las guarrerías que te puedas imaginar y más" me entra cierta curiosidad por saber qué "guarrerías" son esas. Muchas veces hablando con ella de sexo, contándole qué hago y qué no hago pero me gustaría hacer, me ha puesto cara de extrañada, incluso ha soltado algún "¡Qué asco!, eso no lo haría nunca"; así que interpreto de forma un poco ambigua eso que ahora me dice.

No me suelo echar flores, no es así mi carácter, pero este blog es completamente privado y no creo que me conozca nadie que lo lea, pero creo que hay pocas mujeres tan deshinibidas como yo en la cama, o al menos en los círculos en los que yo me muevo, y empiezo a pensar que cuando me dicen mis amantes que nadie lo hace como yo, probablemente sea verdad, y no porque yo sea increíble, sino porque al contrario que la mayoría de las mujeres que conocen no tengo absolutamente ningún tabú en el sexo, y eso, aunque nos joda a las mujeres es todavía en estos tiempos, como mínimo, raro...

Una pena.

25.3.06

Con tu voz al otro lado

Me lo has pedido.
Me has pedido que esta noche lo haga.

Que te recuerde, que reviva todas las sensaciones que vivimos cada vez que nos rozamos. Que te intuya sobre mi piel, que haga de mis dedos tus dedos.

Y así lo he hecho.

Me he acostado desnuda, he pellizcado con tiento mis pezones, me he mojado las yemas de los dedos y al volver a mis pechos, resbalaban como si mi saliva fuera aceite, si, de ese que tanto te gusta echar sobre mi piel cuando me encuentras desnuda. Con fuerza los he apretado y se han ido hinchando, los tenia duros como piedras, en ese momento te he visto en mis sueños mordiendolos más fuerte, como tú solo me lo haces, estirándolos con los dientes mientras yo pongo una mueca de dolor y de deseo acompasado.

Me ordenabas, en tu carta, que cuando notara que mis jugos comenzaran a salir, fuera bajando mis manos, acariciara mi vientre, y con dos dedos, explorara lo que a ti tanto te gusta explorar con la lengua, dando pequeños golpecitos y poniéndome todavía más cardiaca.
Me has pedido por favor, que no acelerara mis movimientos, no quieres que acabe ya. Entonces, decido parar y volver a mis pechos.

Siguen como dos almendras, me gusta sentirlos mientras cierro los ojos e imagino que son tus dedos los que me los acarician con dulzura.Incluso puedo ver tu cara. Vicio puro.

Vuelvo a bajar. Vuelvo a mi "botoncito" como tú lo llamas, (me hace gracia....) y lo aprieto, lo masajeo, me excito, cada vez más.... siguiendo el guión me introduzco primero un dedo, luego otro, y juego a imaginar que es tu polla la que se mete y se sale de mi con rapidez...

No aguanto más. Necesito correrme. Pero sé que tú no quieres que lo haga todavía. Me pongo de rodillas en mi cama. Vuelvo a meter mis dedos en la boca y les echo toda la saliva que me queda, una mano la utilizo para follarme el coño, y la otra... la otra hace de ti, voy a penetrar mi culo como tú lo harías, despacio, pero seguro... mis piernas no aguantan, me tiemblan, siento mis dedos, entrando, saliendo...

Caigo de repente en mi cama: exhausta, feliz, agotada, convulsa. Imagino un beso tuyo en mi nuca, e imaginando escucho en mi oído tu voz susurrante:

"Tu cuerpo vuelve a ser tuyo, puedes dormirte si quieres. Te amo"

24.3.06

Sabes que no es absurdo

El otro día me dijiste que te parecía absurdo volver a entrar en esa habitación, porque no te gustó lo que viste.

¿Y si abro un poco más la ventana, te gustaría?

No lo sé.

¿Y si en vez de muebles de madera, pusiera una gran alfombra de color rojo?

No lo sé.

¿Y si cambiara el color de las paredes?

No sigas, sí, probablemente así si que entraría. Pero no insistas. Por favor.

Sé que no eres de las personas que desprecias algo que no has probado.
Que eres curiosa, que te gusta saber todo de todo antes de elegir qué sí y qué no.
Por eso sé que lo harás, tarde o temprano lo harás. No hará falta que te lo pida yo, o te lo pida él.
Se presentará la ocasión y no darás marcha atrás.
Es bella, es suave, y puede hacerte creer que has entrado al cielo.
Sé que no lo dudas, pero te da miedo.
Pero llegará el día en que, sin buscarlo... suceda.

La mirarás, te quitará la ropa, tú a ella, la admirarás, le besarás los pezones, con mimo, con cariño, serás suave y bajarás poco a poco hasta su coñito húmedo, porque tú sabrás cómo excitarla... y entre las dos pasaréis un momento magnífico, lleno de sensibilidad y descaro.

Sé que lo harás. Entrarás en esa habitación porque siempre lo has deseado.

23.3.06

Anoche

Anoche me desperté sobresaltada.
Estaba soñando que te encontraba de nuevo.
En aquella playa de Zarautz donde nos conocimos.
En aquella arena donde por primera vez hicimos el amor. No fué sólo sexo.
Hubo más amor que sexo.

Después de aquella noche en aquella playa, no he podido volver sin recordarte, cada vez que paseo sola descalza mientras las olas me rozan los pies me pregunto por qué tenías que ser tú, de los dos, el que se fuera tan pronto de aquí.


Y esta noche he soñado contigo, con tu boca, con tus gestos, con tus risas.
Y desde la otra parte de mi subconsciente, esa que a veces duermo para que no sufra, he sentido como me besabas, cómo acoplábamos nuestros cuerpos perfectamente mientras escuchábamos el romper de las olas.

No vuelvas a aparecer en mis sueños, mis sueños son míos. Recordar que te fuiste y que nunca volveré a sentir lo que sentí contigo me hace daño.

22.3.06

Sucumbiendo

He querido resistirme muchas veces, para castigarte.
Castigarte por creerte que puedes conmigo, que anulas mi voluntad y que haría lo que tu me pidieses.
Pero mi realidad es sólo una: No puedo.

Sucumbo ante un mensaje, ante una llamada, ante un ruego preparado para que vaya a visitarte.

Sucumbo ante una conversación aparentemente amistosa, que acaba convirtiéndose en una petición que no puedo rechazar: "Hazmelo".

Y lo hago.

Me permites que diga que no lo voy a hacer, pero yo no me permito decirte que no. No puedo.

Y te miro, y me miras complacido, porque sabes que no puedo resistirme.
Y te desabrocho los pantalones, y allí mismo, en medio del salón, me arrodillo ante tí para con mi lengua y mi boca llenarte de placer.

Sucumbo ante tu polla que es gruesa, grande y muy sabrosa. Sucumbo ante tu mirada desde arriba que me dice que te gusta verme como una perra sumisa.

Sucumbo ante tus manos guiando mi cabeza para intentar metermela hasta donde sabes que me ahoga. En tu infinito descaro me dejas respirar un momento y con tu capullo me das golpes en los labios, en las mejillas, en los ojos.

Me vuelves loca, y lo sabes.

Sucumbo cuando me dices: dejalo ya que quiero metertela de un solo golpe. Y lo dejo, con mi saliva saliendo por la comisura de mis labios. De deseo, de deseo incontrolado.

Y lo dejo y me tumbo, porque a tí te gusta ponerte encima mientras me agarras del pelo, y la metes de un golpe, y bombeas: fuerte, más fuerte. Y de repente paras, me miras, sacas tu lengua y me lames la cara, y me dices: "quiero correrme en tu boca y que te lo tragues todo" y sigues penetrándome con fuerza, estás extasiado.

De repente me sueltas el pelo, y cómo habiendo ensayado mil veces la escena, me deslizo sigilosamente hacia abajo, y así, tú encima, te pones de rodillas en el sofá con mi cara bajo tus huevos, sigues moviendola tú, te gusta que sea así, que yo solo espere, con mi boca abierta, a recibirte. Sé que ya llega, ya llega, te pones torpe, y sigo yo. Y entonces... echas toda tu leche en mi boca, no dejo que se salga nada.

Y cuando lo haces, abres los ojos y me dices: "nunca me defraudas".

He querido resistirme muchas veces, para castigarte. Castigarte por creerte que puedes conmigo, que anulas mi voluntad y que haría lo que tu me pidieses. Pero mi realidad es sólo una: No puedo.

Somos Nuestros

Tentemos a la suerte,
no hay ni cara ni cruz.
Mírame así, no te cortes, sabes que me tienes para tí.

Pasa por aquí, no te alejes y mirame como si fuera la primera vez.
Roza con tus ojos mi mirada, y lo haré, lo haré.

Nadie nos para, nadie nos mira, huyamos al rincón más oscuro del local.
Si te animas, ahí te espero. Dame eso que yo quiero.

Baila, agarra, grita, observa, aquí estamos. Somos sólo nuestros.
Quiero ese deseo. No es un sueño, pellizca más fuerte, iré a por tí. Iremos.
Iremos los dos. Dí que sí.

No hables, actúa, sabes que quieres hacerlo.
No pienses, mira lo que somos. Nuestros. Nuestros.
Dueños de todo: Nuestros.

Besa, yo te miro, salta encima mío.
Relájate princesa, somos nosotros. Danoslo todo.
Nuestro sabor, nuestros cuerpos unidos, todo es nuevo. Aprovechate.
Somos solo nuestros.

Muevete. A tu ritmo. Yo te sigo. Nos seguimos.
Somos sólo nuestros.

Deja que guíe tus manos. usa tu boca.
Enséñame como tú solo sabes.
Dame lo que quieras, dame lo que quieres.
Somos sólo nuestros.

Sube, baja, ahora tú, ahora yo.
Tres veces, tres veces.
Sólo nuestros.

Aguántate, espérame.
Somos sólo nuestros.


Una experiencia increíble que quise recordar a modo de canción, sólo le falta música, de lo demás, hubo de todo.

21.3.06

Así si


Cuando te pedí que lo hicieras, sabía muy dentro de mí que te estaba pidiendo algo que me dolía, que me hacía daño. Pero confiaba en ti. Y te amo tanto, que aguantaría todo el dolor del mundo por hacerte feliz.

Lo había hecho otras veces, la gran mayoría por inexperiencia y falta de paciencia de mi parteneur, el resultado no había sido ni el esperado ni el imaginado.

Y ese día quería repetir contigo.
Nos besamos, nos abrazamos, nos lamimos.
Me corrí 4 veces, tu lengua hacía maravillas en mí. Con tus dedos, mientras, ibas haciendo camino. Un camino que me gustaba.
En la mesa, en la silla, en la cama. Te cabalgué como poseída de una fuerza inexplicable, para ti, yo sabía qué fuerza era esa: era miedo. Tenía miedo del dolor. Necesitaba disfrutarte. Quería disfrutar contigo.

Pero tú lo tenías claro. Y en un momento de descanso, mientras tú estabas tumbado abrazándome, me dijiste: “Ponte de lado, princesa”. Te obedecí.
Y susurrándome al oído te escuché atenta:
Cariño, esto es sencillo. Yo la voy a poner a la entrada. Tienes que ser tú quien la meta, poco a poco, acomodando mi polla en tu culo a tu antojo. Cuando quieras
Silencio. Empezaste a besarme, a acariciarme. Yo agarré con mi mano tu polla y la fui metiendo muy poco a poco. No me dolía, sólo la sentía.
De repente me dijiste: “Te amo. Ya está dentro” y esta vez te contesté: “métemela más, por favor, follame el culo hasta el fondo
Y así lo hiciste. Y así lo sentí, lo disfruté, y perdí el miedo.

Ahora lo adoro. Y lo adoro por ti.
Te amo.

20.3.06

Amanece

No hay nada con lo que disfrute más que con una mañana en la que el sol entra por mi ventana mientras estoy abrazada con mi compañero de cama de ésa noche.
Después de haber sudado toda la pasión que llevamos dentro, un breve sueño, y abrir los ojos sabiendo que tanto él como yo hemos vivido esa noche como si fuera la última de nuestras vidas.

Sólo dura un instante, el instante de quedarme mirandote y meter mi mano debajo de las sábanas para adivinar que has comenzado el día casi igual de excitado como acabaste la noche.
No puedo resistirme. Te acaricio. Al momento sonríes, pero tienes todavía los ojos cerrados. Cuando los abres (sabes perfectamente que me gusta que me mires cuando me dispongo a bajar) meto también mi cabeza bajo las sábanas y cuando ya he lamido esas gotitas saladas y sabrosas, retiro la sábana.
Tú doblas la almohada para tener la cabeza más levantada y poder mirarme mejor mientras empiezo con mi labor.
Me encanta mi primer manjar del día.
Hueles a SEXO. Mi lengua recorre tu polla con ansia, la quiero toda, y va a ser toda la que me meta en la boca.

Pero primero lamo, despacito, pese a que sé que te gustaría terminar ya, lo necesitas... pero quiero recrearme en este amanecer. De abajo arriba, te miro fijamente, te brillan los ojos, como la polla, por efecto de mi saliva lubricandola. "Tienes hambre", me dices. Yo no digo nada, sobran las palabras.
Mientras mi lengua recorre tu capullo enrojecido, casi ya morado, mis manos buscan tus huevos para masajearlos, prepararlos para que, de nuevo, se vacíen. Tus ojos cada vez brillan más.

Es el momento: me la meto en la boca, y con mi boca cabalgo sobre tu polla. Te miro, estás extasiado. El capullo roza mi campanilla y me molesta, y tú lo notas, pero esa molestia te hace excitarte más, y eso es lo que me gusta: Excitarte más.

"No aguanto", me dices entrecortadamente. No quiero hacerte sufrir más. Saco tu polla de mi boca. Coloco la lengua justo pegada al capullo, y sigo con mis manos. No tardas nada.

Y con la cara y la boca llena de ese líquido blanco que me has brindado al amanecer, sé que no existe nada como desayunar de tí y encima de tí.

Buenos días mi amor.



(foto extraída del blog de Casado, de noche y solo. Mil gracias.)

16.3.06

Hambrienta

Hambrienta de tus ojos, de tu nariz, de tus labios.
Hambrienta de tus palabras, de tus caricias, de tus manos.
Hambrienta de tu deseo, de tu lascivia, de tu lengua.
Hambrienta de tu torso, de tu cabeza entre mis piernas, de tu polla en mi boca.
Hambrienta de tus embestidas, por delante, por detras, yo arriba, tu abajo, yo de lado...
Hambrienta de tu culito, hambrienta de meter hasta dentro mi lengua.
Hambrienta de tu lefa, que se extienda por mis pechos y me llena entera.
Hambrienta de besarte, de abrazarte, de sentir mi cuerpo totalmente pegado al tuyo.
Hambrienta de follarte y que me folles, hambrienta de sentir tus palmadas en mis nalgas, hambrienta de notar tus dientes en mis pezones.
Hambrienta de mirarte mientras me fumo un cigarro después.
Hambrienta de pasear mi lengua por tu cuerpo de nuevo para sentirte otra vez dentro de mi.
Hambrienta por cabalgarte mientras me aprietas los pechos enrojecidos.
Hambrienta por correrme al mismo tiempo que tu y sentir como mi coño se queda lleno de ti.

Estoy deseando volver a verte, cariño.

14.3.06

5 días

Se ha ido.

Es el momento en el que aprovecho para "aprovecharme" de otros. Es el momento preciso y justo que voy a utilizar para ver hasta dónde soy capaz de llegar.

Primero será David, una noche entera. Una noche en que podré saborearlo por primera vez desde aquella última, en el que podré mirarle fijamente de nuevo sin sentir remordimiento alguno por el daño que le hice en su dia. David está enamorado de mí, pero a mí nunca me lo ha querido reconocer. No negaré que hubo un tiempo en el que yo también lo estuve de él: quizá una semana, dos a lo sumo. Pero el amor se esfumó. Hay hombres que no saben alimentar ni el amor, ni el deseo.

Pero el deseo por David lo he recuperado sola. Podría ser David, o quizá, cualquier otro. Pero esta noche seré de David. Imagino su polla en mi boca. Tiene una polla perfecta, limpia, radiante. Es algo tímida: menos cuando está conmigo. Quiero mirarle a la cara mientras se corre. Tiene una mueca graciosa cuando lo hace.

David, además de follar muy bien, me hace reír. Y eso me encanta de él.
Pero será sólo esa noche. Si hay próxima.... ya lo veremos.

Dos noches después viene Aitor.
A Aitor le tengo unas ganas terribles. Lleva demasiado tiempo calentándome. El día que lo conocí los dos llevábamos demasiadas copas de más como para darme cuenta del volcán que había desatado. Probablemente empecé yo, una conocida esa noche me llamó "calientapollas", un adjetivo que me retrata bastante y al que solo podría matizarle algo: además de calentar pollas, me las como.

Pero esa noche no se la comí a Aitor. Quizá por eso él me busca. Y esta vez me va a encontrar. Y averiguaré si es palabrería todo lo que me ha dicho virtualmente que quiere hacerme. En cualquier caso, sólo por verle la cara de bruto que se le pone cuando me mira, lo dejo todo. Lo que no voy a dejar es de ponerlo cachondo hasta que me ruegue que le deje follarme la boca.

Se ha ido, le amo, y le voy a echar más de menos de lo que yo misma imagino.

13.3.06

Quizá sea Él


Si. Podría ser él. Y no es que lo dude, es que todavía tengo que catar a muchos otros para saberlo con certeza.

No quiero prescindir de follar cuando yo quiera con quien yo quiera (y se deje).

Y no digo que no le ame. Sé que le amo. Pero no soy suya. No todavía.

Tengo por delante una semana en la que él estará de viaje y voy a tener dos visitas muy esperadas. Y sé que le amaré, y le echaré de menos. Pero mientras está lejos de mi yo le necesito: Y a lo mejor le pongo su cara a otros cuerpos para disfrutarlo.

12.3.06

Podría ser mi padre

Podría serlo.
Incluso pienso eso y todavía me pone más cachonda.

Los hombres casados con los que yo me he acostado generalmente, esos que buscan un polvo y ya está suelen ser mas brutos y salvajes, lascivos y extremos en el sexo que con sus mujeres.

Evidentemente, él también es más bruto, más salvaje, lascivo y extremo, pero sólo cuando se lo requiero. Me mira de una forma que nadie me ha mirado: amor infinito unido a deseo completamente irracional.

Me adora: esa es la palabra: me siento ADORADA por él.

Me muerde, me lame, me besa, me mira de una manera que hace que me corra a cada caricia. Y no es palabreria: Nunca me he corrido tantas veces y tan seguidas con nadie.

Tiene muy buen cuerpo. Me gana. Nunca lo hubiera imaginado.
No se queda dormido, tiene la energía de un adolescente en celo.


No caben preguntas. Cualquier duda que surja tiene que tratarse antes de encontrarnos.

Me encanta su polla. Tiene el tamaño perfecto para entrar y salir de mi coño rozando todos mis pliegues internos y provocandome arrebatadores orgasmos.

Me encanta: cuando se la como llega perfectamente a mi campanilla, sin forzarla... mmm.

La adoro: cuando me penetra el culo como nadie lo ha hecho jamás y derritiendome.


Me gusta como muerde mis pezones con sus dientes, dejándome dolorida una semana entera.

Podría ser mi padre, y me encanta follar con él

9.3.06

Mi suerte

El otro dia hablando con una de mis mejores amigas fui consiciente de la suerte que he tenido con todos, o al menos, la mayoria de los hombres con los que me he acostado.

Sólo con dos hombres lo hice realmente enamorada, aunque fuera de un flechazo 3 horas antes, y a los demás ni les pedí explicaciones ni ellos me las pidieron a mi. No éramos nada.

Algunos amigos, otros conocidos y otros completos desconocidos. Pero siempre respetuosos.
Algunos viciosos, otros algo torpes, inexpertos, vacilones, autómatas, sobrados, egoístas, románticos, borrachos, ... pero siempre recibiendo y otorgando placer.

Y es que el sexo de verdad, el bueno, es cosa de dos. No es concebible de otra forma.

Y todos los dias cuando veo en las noticias violaciones, maltratos a la mujer, etc, me indigno. Pero me indigna todavia mas que una amiga mia se haya topado con un tipo así.

Hoy sé que yo he tenido mucha suerte.

6.3.06

¿Por qué en un blog?

Bueno, supongo que porque hacía tiempo que me apetecía escribir algo más que un diario en papel.

Algunos y algunas me tacharán de poco digna o, incluso, de exhibicionista y guarra.

No escribo para ellos.

Ni para ellas.

Escribo para mí. Y para quien quiera venir a visitarme.

Así que... después de la pregunta ¿Por qué en un blog, Lucía? yo debería decirte:


¿Y por qué no?



Page copy protected against web site content infringement by Copyscape