29.9.06

El postre

Hace frío ya por las noches, y enciendo la chimenea de mi piso para recibirte caliente.
No es que me haga falta mucho, ya lo sabes... pero no quiero que falte nada.
Cuando alquilé esta casa, hace ya algunos años, no sabía que terminaría siendo casi tan tuya como mía.

A veces, cuando entras por la puerta, siento que te mueves por ella como si llevaras viviendo aquí más tiempo que yo. Y eso me gusta.
Sueles entrar directo a mis brazos, pausado, seguro... y después siempre siempre vas hacia la cocina. Nadie cocina como tú.

En todos estos años tú siempre te has encargado de la cena, y me escoges como pinche y amante. Pero el postre... el postre siempre es cosa mía.

Me gusta mirarte mientras te pones a ello. Me gusta mirarte comer. me gusta mucho que no hables durante la cena, y solo quieras escucharme.
Me gusta cuando terminas y me miras inquisidor preguntandome dónde tengo el postre...

Y entonces, te digo:

Aquí:

28.9.06

Aquella vez

Ya hablé de tí alguna vez, ya pensé en ti alguna vez más, alguna vez más de la que me hubiera gustado.

Y aquella vez todo fué mas fuerte, más impreciso, más inalcanzable.
Aquella vez no estábamos solos y deseábamos estarlo.
Aquella vez... no pudo ser.

Y repetiremos aquella vez?
No lo sé. Pero voy a eso. A enfrentarme a ti, no sé si para bien o para peor, pero voy a mirarte a los ojos y preguntarte: ¿Qué es lo que quieres de mi?

No sé lo que contestarás, quizá hay demasiadas barreras infranqueables entre nuestras dos almas. Podríamos dejarnos llevar y después actúar como si no hubiera pasado nada.
Pero eso no está ni en tu mano ni en la mia.

A mi porque se me notaría demasiado en cualquier reunión social en la que coincidiéramos.
A ti porque hay lastres que no puedes olvidar ni perder de vista.

Pero quiero dejarme llevar, necesito dejarme llevar contigo.
Y quiero llegar contigo a ese punto del infierno en el que poder sucumbir al fuego y a la pasión indescriptible.
Y quiero alcanzar contigo lo que casi alcancé en las noches frente a esta insulsa pantalla.
Y quiero demostrarte que mis piernas son capaces de rodearte y aguantar las embestidas, sin soltarse, sin parar de abrazarte.
Y quiero mostrarte mis pechos henchidos de pasión, de deseo, de lujuria...
Y deseo lamerte despacio y mirándote fijamente lo duro que me atormenta y me excita. Y que cierres los ojos inundándome la boca.
Y quiero sacar mi lengua y con ella acariciarte los labios, y volverte loco, y hacerte olvidar que hace años yo era... una niña, y tú ya un hombre.

27.9.06

Pensaba...


Otra vez mi pensamiento me juega malas pasadas. Pensaba que eras tú y por ser tú tus palabras me pertenecían a mi.
Pero me he vuelto a confundir.
Me he confundido con tus besos, con tu cielo, con tu mar con tu sol y con tu luna. No era a mi, era a Ella. Me volví a confundir.
Disculpa, lo siento: Ya me retiro.

26.9.06

Márcame

Benditas cadenas que aprietas cada vez mas fuerte y que me atan y me aprisionan y me atraen más a tu cuerpo.

Se me seca la boca pero sé que la tuya me toca, se esconde,
me seduce, me derrite.
Tu lengua me gusta: jugosa y malvada. Me miras con una lujuria... desatada, y abro las piernas instintivamente.
Por favor mete tus dedos y dame más fuerte.
Denvanecete dentro que necesito llenarme de tí, que necesito correrme otra vez. Sigue, más fuerte, no es suficiente dolor, me gusta que sigas que lamas mi cuello, que aprietes los dientes que muerdas bien fuerte.

Márcame esta noche. Márcame.

25.9.06

Algo así como...

Hay dias que intento no verte ni en sueños, y cierro los ojos, y me pierdo.
Y lamo sus labios, y beso su cuello, y con mi boca maestra le desnudo y le tengo.

Perdí ya la cuenta de las veces que lo probé estando contigo, sin sentirme culpable , me gustó sentirlo...
Y ahora, después de dos años refugiando mis besos en él... no puedo.

No puedo dejar de verte mientras cabalgo su pecho
y me besa y me lame y me estira y me trae,
y me insulta y me mira y la lujuria lasciva nos lastima y nos bate,
y sudamos y entonces... llegando al orgasmo, me tumbo, me ahogo, disfruto, y hoy lloro por dejar que su leche recorra el camino que hacía tu polla al follarme cada domingo.

24.9.06

Me confieso


Hoy me confieso ante tí:
necesito volver a postrarme, entregarme y dejarme llevar por completo.

21.9.06

Quizá otro día

Querida, será otro día. Me es imposible ir a visitarte este fin de semana.
Quisiera volver a olerte, quisiera vivirte por dentro, pero no puede ser, lo siento.

Lo tenía todo preparado, pero la odiosa última hora me obliga a quedarme.
Hubiera querido pasear por tus calles, amarte en silencio, vestirme de noche y sentir que me iluminas.
Necesito de tus árboles, de tus aceras, de tus adoquines.

Quizá otro día pueda enseñarte cómo he cambiado, las ganas que tengo de abrazarte y saludarte de nuevo.
Ya te dije: esta vez iré sola.
Y tú me traerás... recuerdos, imágenes, palabras...



Quería preguntarte algo:

¿Le has vuelto a ver?

¿Le has visto pasear por la placita donde nos conocimos?

¿Cómo lo has visto? ¿Está bien? ¿Crees que todavía piensa en mí?

Ayer lo volví a encontrar en los textos que escribía para las dos, y me pareció tenerlo delante, otra vez, como hace meses, mientras a toda velocidad recorriamos tus calles.

Y, ¿sabes?, le sigo echando de menos, como a tí. Nadie lo sabe, disimulo bien, y todos creen que volver a verte es una prueba de mi valentía... pero no.

Volver a tí es como volver a él, mi cuerpo se estremece. Pero te quiero, y aunque no sea mañana, quizá pronto, quizá más tarde... quiero ir a verte, otra vez. Porque eres mía, y fuiste mía antes que él.

20.9.06

Un café


El primer café de la mañana. Lo necesito, es una droga.

Y hoy mi café lo he acompañado contigo: por sorpresa. Has aparecido de nuevo.

Y mi café hoy me sienta mejor que otros días, porque estás conmigo otra vez.

En la pantalla de mi ordenador dibujo una sonrisa...

Ya te tengo.

19.9.06

Miradas

Hoy estreno mesa de despacho justo en frente de la tuya.
Nos presentaron hace unos días, recuerdas?:

Jefe de…”, me comentaron que eras
…de mi cama”, pensé yo.

Me gusta tu mirada, tu semblante serio y responsable.
Me gusta cómo llevas el traje, me gusta cómo te sientas a mirar la pantalla del ordenador.
Me gusta aguantarte la mirada mientras cruzo mis piernas y sigo escribiendo como si nada.


Me gustaría lamerte la boca.



18.9.06

Te deseo

Besos, muchos besos.
Lenguas, ansiosas.

Yo tenía miedo de no amar a quien me amaba por desear besarte así.
Tú me guardabas. Y seguías besando. Y seguías lamiendo. Y seguías, y seguías...

Te buscaba y me buscabas.
Dudé de mí, jamás de ti. Lloré por ti, lloré por mí.
Pero siempre había besos...

Y pasó el tiempo, y te vi aquí, delante de mí, y no supe besarte como antes.
Pero te miré, te estudié, me perdí en tus ojos... y no fue suficiente.

Y hoy, después de ir y volver tantas veces al deseo, al pensamiento, al placer, a la ansiedad de no tener lo que tuve, vuelvo a una nube: la tuya, y me recreo en tocarte, en besarte de nuevo, en desearte otra vez, en arrastrarme contigo sin miedo.

Y esta vez, como fué antes de verte, no te dejaré partir.
Quiero probarte, besarte hasta que mis labios se sequen, y luego tú, con tu lengua, vuelvas a mojarlos.
Quiero lamerte, lamerte hasta que mi lengua fallezca, y luego tú, con tu boca, revivirla.
Quiero acariciarte, dejar mi cuerpo cubierto de tí, comenzando por mis dedos, por mis uñas, por mis pechos, por mis piernas, por mis brazos...
Quiero sentirte, sin hablar, ya fue hablado todo... quiero meterme bajo tu piel, y probar, y oler, y tocar, y catar...

Te deseo, y el deseo me puede: tanto, tanto... que no sé si podrás soportarlo.

17.9.06


Ya sabes por qué

16.9.06

Ganas

Tenía ganas de tí.

Ganas de volver a perder el miedo a tus besos, a tu cuerpo, a tu lengua, a tus dientes, a tu polla, a tus dedos.
Ganas de volver a sentirte encima de mí: empujando, metiéndote muy dentro.. así, así, así...
Tenía ganas de escuchar tus palabras en mi oído de nuevo: susurrantes, extremas, bruscas...

Te tenía muchas ganas.

Y al despertar, varias veces en la noche, coger tu polla entre mis manos y adorarla, besarla, fundirme con ella, y quedarme dormida entre tus piernas...

Y quiero volver a verte, y besarte con más ganas, y cabalgarte con más fuerza, y dejarte moder mis pezones y dejarme marcados a fuego tus dientes... y quiero más.
Y quiero temblar en tus brazos, mientras guías mis dedos y me ordenas más fuerte que siga, que no pare... que muera de placer.
Y quiero decirte despacio, ahogada, que desde hoy... puedes hacer de mi cuerpo tu morada.

Y es que... yo siempre quiero más.

15.9.06

Shhhh...

Pasa.
Pierdete dentro de mi de la manera que desees.
Es un regalo.
No sé si para ti o para mi.
Pero disfrútalo.
Disfrútame.

14.9.06

Quiero besarte

Sigue lloviendo, y cada vez llueve más fuerte, por la ventana ni siquiera adivino el balcón de mi vecino de enfrente.
Es mejor que te quedes esta noche, la calle está imposible.
Desnúdate, aquí no hace frío.
Me encanta mirar la ventana desde la cama mientras llueve. Las formas del agua al chocar contra el cristal son mágicas... tan mágicas como los pliegues de tu piel.
Esta noche quiero perderme contigo. Quiero besarte.
Quiero llevarte.... donde nadie lo ha hecho jamás.

Acércate despacio, esta noche es eterna, la lluvia no cesará. Quiero saborear tus labios por primera vez, y dejarme llevar, mecer, surcar...

Acariciar con mi cuerpo el tuyo entero, profundo, suave, mío...

No quiero hablar esta noche, ya hemos hablado bastante... sólo quiero besarte, besarte, besarte...

Dormir con mi espalda pegada a tu pecho, con tus dedos rozando mis pezones, con tu dureza pegada a mi culo... y sentir tu aliento en mi nuca, entrecortado, intenso...
Quiero besarte, besarte, besarte...

Quédate y bésame.

(Sí.. tú, bésame)

12.9.06

Otoño

Mmm... me encanta el olor de la lluvia en casa, el abrir las ventanas y sentir la humedad que tanto he echado de menos en este verano.

Otoño.
Mi otoño no tiene recuerdos, es virgen, como yo ahora, y sé que tú desvirgarás mi cuerpo de nuevo.
Siento cómo las gotas de agua después de la ducha acaban muriendo en el mismo lugar que no dejas de mirar mientras te relames. Y te las brindo a ti... sólo a ti.
Porque deseo tu lengua.
Porque te deseo a ti.
Márcame con tus dientes, con tus abrazos, con tus manos.
Márcame de agua, de sudor, de saliva, de fluidos.
Márcame de una sola vez: certero, seguro, firme, duro.
Déjame empapada de nuevo, que el otoño llega y necesito abrigarme por dentro con tus besos.

8.9.06

Eclipse de Luna

Me he prometido pedirme perdón, y mirar la luna esta noche sin que la eclipse tu recuerdo.

Tan sólo veinte minutos lo he logrado, quieta y dejando nublarme los ojos con el resplandor de un eclipse mayor. El último eclipse de luna del año.

Será la última vez que el Sol eclipse a la luna, y será la última vez que tu recuerdo eclipse mi vida..

Me he mirado al espejo y me sonríe, me he enamorado del reflejo, esta noche me he despedido de mis miedos.

Al instante: una imagen, un sonido, una letra, una estrofa, y respiro, y él respira, y volvemos a mirarnos, y a reír, y yo sé, a partir de este momento sé que terminó todo. Y que empiezo de nuevo: Hoy. Se acabó el eclipse. Se acabó.


6.9.06

Recordarte

Debe ser el tiempo que hace que ni te veo ni te intuyo lo que me hace recordarte y desearte de esta forma tan arrogante con la que lo estoy haciendo.
Recordarte dejandome cabalgarte, ansiosa, viciosa, salvaje, como sabes que a mi me encantaba hacerlo.
Recordarte mordiendo mis pezones, intentando incorporarte para abarcarlos mejor con tu boca y yo, de nuevo, mirándote a los ojos y ordenándote con ellos que no te movieras.
Te quería a tí, y por encima de todo, me quería a mí.

Sí, debe ser el tiempo que hace que desapareciste de mi vida lo que me hace ahora desearte con más pasión que nunca, con más ganas, idealizando tus embestidas, idealizando tu lengua paseandose por mi clítoris, palpitante, mojado, anhelante..

Y es que deseo encontrarte, donde siempre, y actuar, como siempre, con la naturalidad que lo hacíamos, como dos amigos, y cogernos de la mano, como siempre, y rozarnos con los labios, y desaparecer entre las callejuelas del centro: oscuras, estrechas, tímidas; y subir las escaleras a tu casa, como siempre, y en el útimo tramos besarnos hasta perder el control.

Y es que deseo que me desvistas antes de subir a la cama, que adornes con galletitas mi cuerpo, y lo mojes con tu lengua, y me mires así, como tú me miras: así, justo así...

4.9.06

En la oscuridad


En la oscuridad de esta noche quiero entregarme a tí.
A tí, porque siempre me miras de esa forma que me enternece, que me obliga a ceder, que me tienta besar.
En la oscuridad de esta cama quiero iluminarme pegada a tu cuerpo, como una luciérnaga intentando no morirse .
Esta noche pasaré de los besos, lucharé con mi alma y me dejaré... dejaré que me explores, me acaricies, que te fundas en mi piel y las gotas de sudor nos peguen de nuevo...

Te deseo... y en la oscuridad de tus brazos quiero perderme.

3.9.06

Por favor...

No me digas que no puedo ayudarte.
No me digas que se acabó el hablar.
No me digas que me necesitas pero no me quieres ahora.
No me digas que estás sufriendo y que prefieres que todo siga así.
No me digas que estás mal y que es mejor que esté lejos de tí.
No me digas que es grave sin poder hacer nada.
No me pidas que me retire mientras lloras.
No me pidas que no me importes.

Es imposible, me matas...

2.9.06

Y un poco más...

Y bebimos... vaya si bebimos. Rápido, ansiosos, mirándonos callados a los ojos en cada trago y de reojo mirando el reloj. Hay veces que me gustaría estampar los relojes... Y a la vuelta, en el coche...

- "Esperaba que me necesitaras tanto como decias."
- "Y te necesito, Lucía."
- "No me has tocado todavía."
. "Esta noche esperaba que fueras tú..."
- "Quiero algo más, Luis."

Y comenzaste a besarme el cuello mientras yo conducía despacio por la carretera a mi hotel, y me subiste la falda y tus dedos comenzaron a acariciarme por dentro y susurrabas... "esto es lo que querías preciosa?" y yo sólo podía jadear sin apartar los ojos de la calzada, iluminada tan sólo por los faros de mi coche.

Hacía días, semanas, meses... y tú lo sabías, y sabías que lo estaba buscando y lo necesitaba más que nada en el mundo... Y seguías, y me lamías el cuello y tus dedos cada vez más dentro y más dentro y más fuerte... y yo...

Frené. Y apagué el coche.

-"No, Lucía, sigue, sube por ese camino, esa montaña me gusta"
-"Luis, no me hagas esperar más"
Me miraste a los ojos, inyectados en sangre, me agarraste del pelo, me lamiste la cara y dijiste: -"Arranca el coche y sube, encanto, si quieres que te folle lo haremos donde yo diga"

Apreté los dientes ahogando mis gemidos pero sin poder evitar que tus dedos de nuevo se sintieran empapados de mí...
Arranqué. Y subí, y subí, y mientras subía tus dedos maestros ya no sólo me mataban por delante.

-"Para ahí"

-"Luis, pase lo que pase me has devuelto lo que pensé que había perdido, me gustan tus dedos, me gusta cómo se mueven dentro de mí, me gusta la sensación de ser de nuevo de un hombre, sólo una noche, sólo una hora, sólo un segundo... "

...

1.9.06

Más arriba

Quién iba a decirme que te encontraría tan lejos, y tan cerca.

Pero te encontré, y como un viento fresco, sí, de esos del Cantábrico donde estábamos, de nuevo, volví a respirar por todos los poros de mi cuerpo.

"Necesito estar a solas contigo" me dijiste en un mensaje después de cruzarnos, cada uno con su compañía.
"Esta noche, si quieres" te contesté sabiendo de antemano tu respuesta.

"Si esperas a cenar media hora más me escapo. Dónde está tu hotel?"

"Te espero"

Por primera vez solos y como dos extraños compartiendo una sidra la primera vez que se ven.
-"Estás preciosa, Lucía"
-"Me ha encantado encontrarte Luis"
-"Lástima tener tan poco tiempo"
-"Tan poco tiempo para qué, Luis?"
-"Para beberte"



...Continúa...



Page copy protected against web site content infringement by Copyscape