Cuando se quiere a alguien como yo te quiero no importa cuantas veces podamos encontrarnos.
No importa que una sóla vez fue la que viajamos juntos, en un trayecto corto.
No importa que mis lágrimas empañaran el momento, porque aún detrás de ellas supe sentir lo que siento.
Cuando se espera a alguien como yo te espero da igual cuantas noches me quede pensando en ti.
No importa el tiempo, no importa la distancia, no importa ni siquiera que sigas huyendo, aunque no sea de mi.
Porque puedo abrazarte cuando lo necesitas, porque quiero hacerlo.
Porque me encanta escucharte cuando estás contento. Porque me encanta escucharte cuando no tanto. Porque me gusta mirarte cuando vas en el coche, y te paras en la carretera, porque tienes que hacerlo. Y quieres. Y me gusta que quieras.
Cuando se respeta a alguien como yo te respeto, no se puede más que estar siempre, es inevitable. Y escucharte cuando dices que todo está negro. Y mostrarte el blanco, y regalarte una sonrisa, y regalarte mil besos. Y cuando duermes, velar por tus sueños. Imaginar mil historias, poder relatarte cuentos. Poder decirte qué siento, qué pienso, y que tú asientas... porque todo te suena, porque tú ya lo sabes, porque floto en el viento...
Cuando se quiere a alguien como yo te quiero no hacen falta promesas, no hacen falta "te quieros", no hacen falta palabras aunque yo lo esté haciendo.
Que mil veces he hablado, que pocas me callé contigo, que me hubiera gustado quedarme abrazada a ti todo el tiempo que he perdido.
Te doy las gracias, aunque queden cojas, aunque no podamos brindar, aunque no te pueda dar una cucharada de tarta hoy, aunque no pueda estirarte de las orejas, porque eres lo más bonito, lo más sincero y lo más bueno que me ha pasado.
Y que... te deseo el más feliz de los Cumpleaños, pequeño.