Alguien, que no eres tú
Alguien, que no eres tú, perturba y alienta mis noches en vela.Y quizá es que ese alguién es tan tú que me inquieta.
Alguien que me llama, que me llena, que me roza, que me tienta.
Alguien que se ocupa, que acaricia, que lame las heridas y las cicatriza.
Alguien que desde hace unos días ocupa mis horas, me excita. Me ordena, despacio, me agita.
Alguien que no eres tú y me recuerda a ti. Alguien que es paralelo, alguien a quien sí espero. Y a quien hoy quiero. Me lo permite, de a poco, con tiento, sin recato, pillo... y me gusta sentirlo.
Es alguien que no eres tú pero es quizá que me hace tenerte más cerca aún.

Si me lo hubieran dicho hace unas semanas no hubiera creido que tus palabras iban a darme la alegría y la serenidad que me han otorgado.
Sé que vendrás.
Déjame esta noche. Déjame.
Y escondiéndote tras la nieve prefieres ocultarte entre mis brazos, entre mis besos, entre mis piernas, despierto, ávido, hambriento... con tu lengua me suplicas que me muera ante ti. Y sin tiempo a decidirlo te lleno entero la boca, de un nectar caliente y dulce que me hace derramarme sólo tuya, sólo hoy, sólo siempre.
Y me siento cómoda, a gusto, me excita, me delata, me recorre todo el cuerpo y me inunda, una vez más y me hace sentir bien.
Por eso quiero hablarte. Por eso quiero contarte que he evolucionado y he dado pasos adelante agarrada a tu mano invisible. Siempre estuviste dentro de mí.
meciendo mis manos, mis caderas… con los ojos cerrados, a oscuras, bailando descalza y desnuda. Tuya.

Cuando todo queda a oscuras, cuando la noche nos mece, viertes todo sobre mí.
Estoy perdida. Casi no tengo aire para respirar pero quiero seguir comiendo este manjar que me ha brindado tu cuerpo. No quiero parar.
Muy bien, acepto.
Un escalofrío recorre mi nuca, aunque siento el calor más dentro que nunca. Y me dejo llevar, y mis ojos se cierran y en esta oscuridad eres tú quien me lleva.
Si fuera una novela, ardería en la hoguera. Porque no sé más que decirte improperios de índole sexual. Infinitamente serios, infinitamente obscenos.
Tal como me muestro, tan descarada que te excita, tan risueña que te divierte y tan mujer que te asusta.
La que está escondida, la que debe salir pronto para seguir con esto.
Gracias por los besos, gracias por tu cuerpo, gracias por abrazarme, devorarme, arrebatarme la tristeza, devolverme el sueño, la ilusión, la vida, el amor... el deseo, el vicio, la pasión...
Resbalando por tu cuerpo.
Come a tu gusto y antojo. Despacio o más fuerte.
Y es entonces cuando el frío se apaga, y vuelve a salir el sol, y el cielo se despeja... y la magia me devuelve la alegría. Nada va a cambiar, te lo prometo. Además... llevaré algo tuyo conmigo, dentro... muy dentro.











