Preparándome

Voy preparando mi cuerpo para el momento de entregarme a tu piel. Deseo ese instante. Les ruego a tus besos que me señalen el camino, certeros, seguros. Amontono recuerdos... Y aunque a veces dudo, te siento, te pienso...
Escribo con pluma delicada el regreso de tus brazos más duros, más fuertes, severos y ... suaves, y dulces, abrazando mi espalda, acariciando mis brazos.
Imagino de nuevo tus labios en mi nuca, exhalando suspiros, gemidos y gritos ahogados mientras mis piernas tiemblan, agotadas de convulsiones y movimientos...
Acepto y espero el momento.
Me preparo consciente de lo que significa. Me preparo. Ilumino la estancia. Y me abandono...
La estufa ha dejado mi cuarto caliente... ¿Realmente me hace falta?






Últimamente leo mucho. Leo para ocupar el tiempo que me queda entre pensar en ti y soñar contigo. Leo para meterme en la cama confiada en que tus manos me hallarán bajo las sábanas y volverán a sacar lo que deseo que saquen. Leo para creer que me dirás que sí cuando te pida encontrarnos media hora en el aeropuerto antes de salir mi vuelo. Leo para sentir tus sonrisas, tus abrazos y tus besos como si fueran ahora. Leo para redescubrir y afirmar que sí: que me sigues amando.
De pronto me encuentro caminando sin rumbo. En una noche helada, en un Madrid vacío. Esperando una luz que me guíe a encontrarte. La rabia y el deseo caminan a mi lado. Me destrozan los pies envueltos en mis botas. Y aunque la noche es fría mi cuerpo está caliente. Enciendo las farolas con mi lujuria inquieta. Inquieta de besarte y de morderte los labios. Deseosa de sexo, de tu sexo tremendo. Tus manos en mis nalgas apretándome fuerte. Ansioso de lamerme y dejarme tus marcas. Me arrodillo en la acera, no logro orientarme. Mis medias ya se han roto dejándome desnuda. Desesperada y loca he cerrado mis ojos. No aguanto esta tensión, no soporto el silencio.
Crecer porque hay un pacto tan íntimo, tan fuerte, tan nuestro… que no existen distancias sin caricias, ni silencios sin miradas, ni miedos que nos puedan.
Cuenta la leyenda de los bosques de Irsuan que el ovillo con forma de corazón permaneció a los pies de ese sauce mágico y que cada vez que siente acercarse un jinete lo atrae hacia él para mostrarle a su dama de seda.
Deseos que se mezclan con la tinta, realidades y ansiedades por tocar… y de pronto, al aire, al viento y a mí una pregunta, y al instante una respuesta: Me atrevo.

No sé si es suficiente hacer lo que me pides sin pedírmelo. Mojarme como nunca sin decírtelo. Sentir que son tus manos las que me llenan de espuma. Las que me acarician despacio, las que me toman, las que me ofrecen, las que me llenan.
Agitados, convulsos, excitados, calientes.
Me siento en casa. No quiero más. No lo necesito. Me basta con estar así.
Hoy la luna llena aullaba por la mañana. 











