Te aguardo jugando

Disfrutas estas vacaciones, lo sé, lo estoy sintiendo... Y mientras voy jugando con mi cuerpo. Aguardando la llegada de tus manos. Las canicas heladas me relajan. Pasean por mis pechos ya hinchados, cerrando los ojos van cayendo por el valle que separa las piernas que te aguardan... Jugando. Jugando. Esperando...
Sin tensiones ya. Desnuda. A oscuras pinto el camino, ilumino con mis dedos donde deben acabar tus manos, tus dedos, tu boca. Y mis manos, mis dedos, mi suerte me ayudan a preparar despacio el itinerario a seguir.
A veces me disfrazo de sirena varada, o me enfundo unas botas de mujer fatal. O me agencio una boa, de esas de revista y me pongo a bailar el can can.
Esta tarde que aún se deja llevar por los rayos del sol me pregunto dónde andan tus recuerdos. He buscado entre los libros, bajo la cama, en los cuadernos. Y no sé dónde estarás.
Me gusta provocarte. Que hoy por hoy no es malo, ni es bueno. Y, te cuento, te explico.
Una doncella, un deseo, un ansia, las ganas, los dedos, los brazos, la piel...
Volver a estar amarrada a tu recuerdo, a tu piel, a tu sabor y a tus besos. De repente, me dejo, me tumbo desnuda y empiezo a prepararme para que me amarres de nuevo.
Prefiero no pensar demasiado en el tiempo, lo prefiero. Demasiados días y no hay vuelta atrás. No hay.
Y por eso vuelvo a gatear cual animal en celo, a dejarme sin protestar, a emitir un suave gemido al notar el calor de tus palabras en mi oído.
Y es verdad que aunque no diga nada, aunque mantenga mi silencio estanco y frio, al despertarme pienso en ti. Y te echo de menos. Y sueño con tus manos rozando mi piel y vistiendo mi cuerpo con besos. Anhelo la mirada del dueño, indescriptible e intensamente: como solo tú sabes hacerlo.
Deseo Paz. Mis manos, las tuyas, fundidos, en negro, en blanco, la música suave, el andar pausado, sonrisa tranquila: Paz.
No sé ya cómo gritártelo. No sé como bramar al cielo para que lo hagas más fuerte, más fuerte. APRIETA!!!! Lo merezco. Lo blando: apretado, lo duro: ahí, justo ahí.
La boca cerrada, el semblante obtuso.
Da gusto 


Cerraba los ojos pensando en ti. En tus besos, en tus brazos, en tu lengua, en tu boca.
Vuelvo, y como que vuelvo de ti soy.
Un paseo... simplemente ha sido un paseo.











