Las dulces flores

Entre las dulces flores de los sentimientos puros, limpios, las emociones, quedan a una parte las dudas, las decisiones, los destellos de pasadas ilusiones.
Alli quedan algunos besos, algunos, no siempre todos, los que dieron calor a los inviernos, sofoco a las heladas, caricias al verano.
Alli a veces renacen de cenizas, y vuelven a abrigar cual suave manta.
Y vuelven a besar como si fuera hoy, mueven el cuerpo, sollozan entre las lenguas calientes, y crecen, y vuelven, de nuevo a nacer.
Y siguen siendo dulces flores, y siguen saboreándose... como si fueran a durar algo más que un sólo instante.

Eran de dos, también, pero quedo sin nada.
La realidad de dos está en sus tardes
Serpentean las luces del invierno, empapan las ventanas con sus gotas, y millones de focos anuncian a la noche...
Entro despacio, dejo los bultos.
Con solo abrir la puerta, entras y ya lo sabes
Quisiera redimir a la luz de una vela, los pecados pasados, los errores presentes.












