2008 de Rojo
Comenzar por típicos tópicos de enero, y en febrero... olvidarlos.
Podría hacer un breve repaso de lo que el anterior me ha dejado, obviando los malos ratos, sumergiéndome en los buenos, que, al fín y al cabo, ya han pasado.
Pero, realmente lo que más me apetece es celebrar estas últimas horas del año contigo: SÍ, CONTIGO... llenarme de la luz del fin de año, bailar hasta desgastar mis tacones, volar hasta poder tocar el cielo con las manos, soñar con que este año será EL AÑO, brindar por todos y cada uno de nuestros momentos, besarte y abrazarte tras las doce campanadas...
Darte las gracias y saberte este 2008 siempre conmigo.

Lo que hoy pretendo, amor, ni tiene ni no tiene sentido, puede ser algo nuevo, o incluso ya intuido.
Adoro los abrazos buscados. Las largas tardes a tu lado. El aroma de tus besos bañando mi cuello, tus manos apretándome.

Tan rico, apetecible.

De cerca, muy de cerca.
instante lo creí
La espera, el cuerpo, el recuerdo, los minutos, el deseo, las ganas, el sabor en la boca, el temblor de las piernas, los nervios agitados en las manos, en los brazos, van bajando por los pechos, por la espalda, y se juntan en el lugar que espera y quiere más.
Hace días que me fijo, y que siento aquí dentro que contigo puedo ser lo que no fui.
Estoy dormida, y un mundo diferente se abre a mi alrededor mientras yo...
No me voy a marchar de momento.













