A él le gusta que espere
tras la puerta rezagada,
escondida en la sombra del baño.
Le gusta oír las llaves cuando bajo la barrera.
Y encontrarme esperando.
Abrazarme, apresarme con sus brazos.
Le gusta que le diga que le quiero.
Que no se imagina cuanto le he echado de menos.
Nunca le dejo tiempo
de quitarse la chaqueta
así que me aparta despacio,
y él protesta entre risas.
Le gusta que me siente entre sus piernas.
Y acariciarme el pelo
y dibujar con sus dedos mis ojos distraidos.
A él le gusta que nunca lleve nada
debajo del pijama de ranitas.
Sobarme por encima los pechos
mientras sigo contándole
cómo me ha ido el día.
Le encanta que tras esos pequeños momentos
empiece a desnudarle ansiosa de sus besos.
Y que le mire siempre
esperando que apruebe con su boca
todos mis movimientos.
A él le vuelve loco
llevarme hasta la cama de la mano
le gusta desnudarme, besándome despacio.
Le gusta que me tumbe
con las piernas abiertas
para comerme entera

de abajo a arriba, de arriba a abajo
de dentro a fuera.
Y cuando ya mis fuerzas se han rendido, le gusta que le pida.
"Por favor ven aquí encima"
Y entonces me parece
que acata mis deseos
pero lo que a él le gusta
es hacerme suya.
Y de pronto me gira
y me susurra cosas
que no puedo escribir, me ruborizo.
Y empuja como loco mientras lame
y agarra con sus manos mi coleta
y cuando mi respiración
es rápida e inquieta, para un segundo.
Me besa.
Su boca es dulce.
Su lengua tersa.
Le gusta que le diga que no pare.
Que quiero ser de él como de nadie.
Y entonces me parece
que acata mis deseos (otra vez!)
Y cuando todo acaba
y estoy sobre su pecho apoyada, agotada de sudores fríos
de fluidos calientes en mi cuerpo,
a él le gusta decirme
que soy
la única.
...Aunque sea mentira.