La tercera palabra... (dos)
No habia retorno en tus palabras, ni inseguridad, ni siquiera atisbé ninguna huella de esa soberbia que a veces te poseía.Quise colgar, pero no pude.Seguía escuchando una respiración agitada, que no interrumpía sino que acompasaba el movimiento mientras mis dedos seguían follándome sin piedad alguna.
Exhausta, derrotada de luchar contra las olas de placer que me embriagaban: Grité.Grité tan fuerte, tan desde dentro, que me vacié de agua, de sales, de aire, de rabia.
Al otro lado sólo silencio.
Respiré hondo unos segundos, y haciendo acopio de fuerzas, de ganas y dejando de un lado las palpitaciones concentradas ya en el punto más central de mi cabeza... Acerté a contestar:
-Gracias.
En el silencio metálico, intuí una sonrisa escondida, como esas que recordaba de ti.
No pude seguir a la espera. En la paz de mi cuarto vacío, de olores de sexo el ambiente cargado... Colgué, me tapé, sacudí el recuerdo, no volví a usar mis dedos, cerré los ojos: me dormí.
Exhausta, derrotada de luchar contra las olas de placer que me embriagaban: Grité.Grité tan fuerte, tan desde dentro, que me vacié de agua, de sales, de aire, de rabia.Al otro lado sólo silencio.
Respiré hondo unos segundos, y haciendo acopio de fuerzas, de ganas y dejando de un lado las palpitaciones concentradas ya en el punto más central de mi cabeza... Acerté a contestar:
-Gracias.
En el silencio metálico, intuí una sonrisa escondida, como esas que recordaba de ti.
No pude seguir a la espera. En la paz de mi cuarto vacío, de olores de sexo el ambiente cargado... Colgué, me tapé, sacudí el recuerdo, no volví a usar mis dedos, cerré los ojos: me dormí.












